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miércoles, 5 de mayo de 2010

318 | Estrenamos nuevo blog

¡Hola amig@s de pensamiento positivo!

Hoy un post meramente informativo:

www.sergiofernandezlopez.blogspot.com ya no está activo. No volveré a publicar en esta dirección.

Pensamiento positivo SÓLO SE PODRÁ SEGUIR A PARTIR DE AHORA EN www.pensamientopositivo.org

Tu subscripción a este sitio seguirá funcionando correctamente. No tienes que hacer nada.

Y si caes en este blog por casualidad, recuerda que puedes consultar contenidos actualizados en

www.pensamientopositivo.org

Este cambio ha sido posible gracias a Santy Prada, de www.2code2.com, cuya profesionalidad, entrega y profesionalidad han hecho posible el nuevo diseño del blog.

lunes, 26 de abril de 2010

317 | ¡Ayúdame a mirar!


De cada persona que ha pasado por mi vida, siempre he incorporado al menos una manera de ver el mundo, una manía, una costumbre, un plato, un autor... no sé, un algo.

Hoy pienso en un amigo que murió el pasado verano. De él aprendí sobre todo dos cosas. La primera es el amor irracional por la palabra y por la literatura, y con éste muchos autores y libros. La segunda, la coherencia, que él defendía, y ejemplificó hasta el último día de su vida.

El pasado viernes y con motivo del día del libro fui una persona afortunada: me regalaron una rosa y un libro. El libro, pura casualidad, era uno de los favoritos de este amigo. El autor, Galeano. El libro era El libro de los abrazos.

Y me ha absorbido, me ha ganado, me ha cautivado. Me lo he leído en una especie de maratón conmigo mismo. Hay libros que llegan en el momento adecuado. Hay libros que son verdad pura, palabra al servicio del alma, poesía inspiradora. Libros que te hacen pensar y sentir al mismo tiempo, que te encuentran rápidamente las cosquillas. Y cuando lo acabé me quedé sentado, en silencio, temblando del miedo a la belleza. Y entonces me di cuenta: tenía Galianitis en grado severo. Aunque algunas personas a lo largo del fin de semana me han comentado que podría, de hecho, ser crónica. No sé.

Te dejo con tres de las abundantes perlas de El libro de los abrazos...

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Una mañana nos regalaron un conejo de Indias. Llego a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula. Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del miedo a la libertad.
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Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadioff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre
- ¡Ayúdame a mirar!
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Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo.
Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano: -“Decile a... -susurró el niño-. Decile a alguien, que yo estoy aquí”.
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Pues eso, que ojalá que la imaginación nos inunde la vida.

Sergio Fernández

lunes, 19 de abril de 2010

314 | Una tórrida relación intelectual

Sostengo que escribir un libro es como empujar un coche que se ha quedado sin batería. Si te ha sucedido esto alguna vez, sabrás que al principio cuesta un tremendo esfuerzo poner el coche en marcha; también que poco después, una vez está rodando lo que cuesta es detenerlo.

De repente, este fin de semana me he dado cuenta de que no era yo el que tiraba del libro que estoy escribiendo, sino que era el éste quien tiraba de mi. Me he dado cuenta de que era el texto quien mandaba y no yo. Me he dado cuenta de que era él el que empezaba a marcar los tiempos.

Un libro, como cualquier otro trabajo, necesita de mucha energía al principio. Necesita una fuerte determinación y compromiso para que salga adelante. Necesita visión, sí, pero necesita sobre todo tiempo. Mucho tiempo. Un tiempo siempre superior al que uno tiene previsto. Pero una vez invertido este tiempo inicial, si tienes suerte, se prende la chispa y entonces el libro empieza a reclamar su espacio en tu vida. Empieza a ser como un niño caprichoso que requiere de sus padres tiempo, atención y mimo.

Si se prende la chispa sucede que el libro empieza a colonizar tu imaginario y de repente, sin saber cómo, estás hablando con alguien o vas conduciendo o andando por la calle y aparece una idea, una modificación, una frase que exige tu plena atención.

Entonces, el libro empieza a ser como esas novias de la adolescencia que te llamaban cada cuarto de hora por teléfono. Empieza a hablarte todo el tiempo, a ganar presencia y de repente te encuentras con él aquí y allá. Este fin de semana, cuando me he dado cuenta de que esto era lo que me estaba pasando, he sabido que estaba condenado a unos días de tórrida relación intelectual con el libro. Este fin de semana he capitulado y me he rendido al manuscrito. Por un tiempo, él mandará, como consiguen hacerlo todos los proyectos cuando llega ese momento en el que uno sabe que por fin, han arrancado.

Sergio Fernández

martes, 13 de abril de 2010

313 | Sólo un instante de mi día de hoy

Hoy me ha pasado otra vez.

Me he bajado a escribir un rato a una de mis cafeterías favoritas. Un sitio asequible, elegante, acogedor. Un pequeño descanso en medio de la jornada. Una oficina alquilada a dos cuarenta, té verde incluido. Un refugio solitario pero compartido en medio de un mediodía algo perezoso. Una pequeña concesión para evitar la siesta. Me encanta cometer este tipo de travesuras de hora y media.

Y allí me ha vuelto a pasar. En medio de murmullos sordos de otras conversaciones, de palabras que se desvanecen en el aire y de ruidos agudos de maquina de café he escuchado una canción que me encanta y que llevaba años sin recordar. Era Suedehead, de Morrissey. Un milagro. He cerrado los ojos un rato y la he disfrutado. Sólo eso. Y allí me ha vuelto a pasar: con los ojos cerrados me he dado cuenta de que es imposible no ser feliz cuando se consigue estar sólo en el presente.

Sé que empieza a ser un tema recurrente en mis posts y conversaciones pero es que creo que la vida se nos va como el agua de los bolsillos porque no nos damos cuenta de la magia de los momentos, de la presencia indiscutible del presente. Quédate un rato mirando un árbol, o la lluvia caer o a otra persona hablar o en silencio.

A mi me resulta muy difícil no sentir plenitud en ese instante, como cuando hoy escuchaba esa canción.¡Que poco necesitamos para ser felices! ¡Que idea tan extraña pensar que necesitamos algo que no tenemos para ser felices!

Últimamente me sucede algo con frecuencia y es que ideas que llevo leyendo y escuchando durante años de diferentes personas sabias, como que por ejemplo la mejor manera de ser felices es estar en el presente, de repente, además de ser teoría cobran un vigor profundo, indiscutible, poderoso. Y saber que las personas sabias y que las tradiciones espirituales, en lo básico están de acuerdo me produce una calma difícil de explicar.

Vivir solamente en el presente. No es nada nuevo. Lo sé. Pero para hoy, sólo eso.

Sergio Fernández

viernes, 19 de marzo de 2010

307 | El silencio

Ayer viajé en una compañía de esas que autodenominan de bajo coste.

El problema no radica en el pésimo tratamiento recibido, en que uno pasa de ser cliente a ser lacayo o en que el asiento esté especialmente diseñado para un niño de cinco años...

Para mi, el principal problema radicó en que la tripulación no se calló un solo segundo durante todo el vuelo... instrucciones en caso de accidente, loterías, tiendas, teléfonos móviles, bebidas, después de nuevo otra vez bebidas, recogida de los restos de la bebidas, ¿necesitas un coche de alquiler?, una música estridente que se autofelicitó por aterrizar puntual... son sólo algunos de los sonidos que recuerdo de un viaje enemistado con el silencio... y yo sólo me preguntaba ¿Qué problema tenemos con el silencio?

¿Por qué como personas y como sociedad nos cuesta tanto permanecer en silencio? ¿Por qué nos da pánico estar sin escuchar nada? En el programa de esta semana de Pensamiento positivo, dedicado a ¿Cómo vivir sabiamente?, y que colgaremos dentro de unos días, Walter Riso nos proponía el ejercicio de estar un día entero en silencio... ¡Que gran propuesta!

El silencio nos permite concentrarnos en lo esencial, nos permite conectar con lo que somos y esto, en una sociedad que tiende a dispersarnos, es de agradecer.

Dos frases al respecto del silencio para cerrar el post de hoy:

La primera son los cuatro principios de los alquimistas: Querer, poder, osar y callar.

La otra es de Teresa de Calcuta: El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio.

Sergio Fernández

martes, 9 de febrero de 2010

291 | Siempre hay más posibilidades de las que parece

En medio de la actividad incesante y creciente de los últimos días he sacado algunos momentos para ir al cine y la verdad que estoy satisfecho con el resultado. Comento mis últimas películas porque creo que merecen la pena:

INVICTUS
Hay personas cuyo talento sencillamente me deja sin palabras. Es el caso de Clint Eastwood dirigiendo. Cada vez que estrena película vuelve a dar en el clavo y en esta ocasión no podía ser menos con Invictus.
De toda la película, que narra un capítulo muy parcial de la vida política de Nelson Mandela, me quedo con el final del poema Invictus que Mandela emplea como mantra a lo largo de la película: Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.

El comportamiento de Mandela debería ser ejemplo para políticos y para personas en general y te invito a que te acerques a verla. Merece realmente la pena. Y si estás especialmente interesado en temas de coaching es una película ejemplar para explicar el concepto de empoderamiento.

BUSCANDO A ERIK
Ken Loach ha sido durante mucho tiempo el defensor de lo que queda de esa empobrecida clase media inglesa que cada vez es más baja [y por mi experiencia, mucho más pobre que la española]. y cuando Ken Loach se ha pasado a hacer películas de autoayuda o de crecimiento personal significa que algo está pasando en la sociedad. Y yo me alegro.
De esta película, que es de lo mejorcito de Ken Loach para mi gusto, me quedo con una frase que una especia de coach sui generis que aparece continuamente en la película le repite al protagonista: Siempre hay más posibilidades de las que parece.

CAPITALISMO, UNA HISTORIA DE AMOR
Sé que lo fácil es criticar a Michael Moore por populista, por el uso tan juguetón que hace la información en sus documentales y por mostrar la información sesgadamente. Me da lo mismo. A mi me parece que cumple un papel que nadie hace o se atreve a hacer y para mi eso es suficiente.
En esta ocasión cuestiona el dogma del libre mercado. Nuestra sociedad, como casi todas por otra parte, también tiene sus dogmas: la medicina oficial, el libre mercado, la propiedad privada, el materialismo, el racionalismo, el método científico, etc... y me gusta que alguien lo ponga en tela de juicio. Aunque sea, como en este caso, de manera somera. Pero algo es algo. Recomendable en cualquier caso aunque sin duda es una cinta que en su final pierde el ritmo.

IN THE LOOP
No creo que esta película pase a la historia pero me parece que el tratamiento que hace de la manera en la que funcionan las cosas en política es divertido y original. Para pasar un buen rato. Sin más.

Feliz día del espectador...

Sergio Fernández

domingo, 7 de febrero de 2010

290 | Cancelada conferencia del jueves 11 en Madrid

¡HAN CANCELADO LA CONFERENCIA DE ESTE JUEVES 11 DE FEBRERO EN MADRID!

Acabo de recibir una llamada que me ha informado de que la conferencia prevista para este jueves 11 de febrero en Madrid tenía que ser cancelada.

Algunos ya me habíais confirmado vuestra asistencia. ¡Espero que no os altere mucho los planes! También que aparezca próximamente otra oportunidad de encuentro...

Y aunque al principio me he sentido contrariado por la escasa anticipación con la que se ha tomado esta decisión y porque es posible que algunas personas ya hubieran hecho planes para poder asistir, rápidamente me he acordado de un libro brillante que he leído recientemente que se llama Los cuatro acuerdos.

Este libro de sabiduría tolteca afirma que la felicidad está al alcance de la mano de cualquiera que se comprometa con estos cuatro acuerdos:

1. Se impecable con tus palabras;

2. No te tomes nada personalmente;

3. No hagas suposiciones;

4. Haz siempre tu máximo esfuerzo.

Si tienes oportunidad de leer este libro, hazlo. Merece la pena. Y a mi hoy me ha servido para acordarme de que no me debo tomar las cosas personalmente...

Sergio Fernández

lunes, 18 de enero de 2010

281 | Nuestra huella en el mundo

Hace años vivía en un barrio en el que se puso de moda entre determinados chavales robar la gasolina de los coches.

Como consecuencia de lo anterior, el tubo que comunica el depósito de gasolina de mi coche con el motor está lleno de empalmes ya que la operativa para orbar el combustible consistía precisamente en cortar este tubo.

Después, esta moda pasó, yo me mudé a otro lugar a vivir y me olvidé completamente del asunto.

Pues bien, con las heladas de la semana pasada o simplemente debido a la acción del tiempo, uno de estos empalmes dejó de cumplir su servicio y mi coche empezó a perder gasolina en plena calle.

Así que lo que empezó como un domingo campestre, acabó siendo una lección de mecánica de varias horas en la que me impregné de olor a gasolina para varios días.

Y mientras operaba con las herramientas que varias personas me prestaron amablemente y me calentaba las manos con agua caliente que un bar me dejaba cada cierto tiempo para poder seguir trabajando, me acordé de la influencia que cada uno de nosotros tiene en el mundo.

Pensé que el chaval que me robaba la gasolina, probablemente no esté pensando hoy en que yo me pasé varias horas debajo del coche para solucionar un capricho suyo de hace unos cuantos años.

Pensé que en ocasiones no somos conscientes de la influencia que nuestros actos tienen en el mundo y en otras personas, incluso muchos años después. Pensé en que no somos conscientes de que todo acto tiene una consecuencia. Todo: lo que compras y cómo lo compras, lo que dices y a quien se lo dices. También lo que dejas de decir tiene unas consecuencias.

Vivimos en una red y creo que uno de los mayores problemas que tenemos como sociedad es que demasiadas personas no son conscientes de ello. Es una idea clave: cada acto tiene una consecuencia. Lo que hacemos cada día deja una huella en el mundo. Nada es gratis en la vida: tu trabajo, lo que haces, lo que dejas de hacer... todo, absolutamente todo imprime una huella en el mundo.

Y el mundo que vivimos no es más que la suma de un montón de huellas. Nunca infravalores el poder que tienes: tu huella es importante y no hace falta robar gasolina para dejar una impronta positiva o negativa en el mundo.

Sergio Fernández

miércoles, 23 de diciembre de 2009

275 | El código del dinero


El pasado domingo tuve una grata sorpresa.

Raimón Samsó, cuyo último libro es El código del dinero, me pidió que le escribiera un testimonial para la cuarta edición su libro.

Y me hizo especial ilusión por varios motivos. Primero porque es un libro bueno de verdad. Explica de manera didáctica algunas ideas sobre el dinero, la manera que tiene de funcionar y lo que hace falta saber para tener una buena relación con éste. El segundo porque es para mi un honor poder recomendar este libro de Raimón.

Es un libro lleno de hallazgos, cuya lectura no deja indiferente y que es de una utilidad extraordinaria. Especialmente en estos tiempos que corren donde son muchos los que están pasando apuros económicos, entre otros motivos por no conocer las tres o cuatro reglas básicas acerca del dinero o por no haber comprendido la época que les ha tocado vivir.

El testimonial que he escrito dice así:

En un mundo ideal, este libro se estudiaría en las escuelas porque explica claramente cómo funciona algo que nos afecta cada día: el dinero.
Raimón demuestra una gran generosidad al compartir las leyes y reglas por las que se rige el dinero y la manera de conseguir la independencia financiera. ¿Me permite un consejo que revolucionará su vida? Reflexione sobre lo que escribe Raimón; es imposible leerlo y permanecer como si nada.

Si te interesa aprender las reglas que rigen el dinero o si quieres un buen puñado de ideas para ponerte a trabajar o seguir trabajando en tu independencia financiera, disfrutarás la lectura.

Comparto, como de costumbre, algún detalle que me ha gustado especialmente de este libro:

"Yo nací en la extinguida era industrial. Hoy en Occidente es casi un recuerdo y, sin embargo, demasiadas personas siguen comportándose como si nada hubiera cambiado. La era industrial es una realidad en Oriente pero no en occidente, donde vivimos la era de la información, que derivará en la de la conciencia. Ya no son necesarias ni tierras ni fábricas, ni capital para hacer dinero, sino información de valor".


"He descubieto que hay problemas económicos porque se ignora la antigua ley del proceso: Ser, Hacer, Tener. Todo el mundo quiere algo que aún no tiene pero muy pocos se dan cuenta de que para tener antes hay que ser aquello que desean"


"Si tu trabajo lo puede hacer un ordenador, búscate otro.

Si tu trabajo lo puede hacer un robot, búscate otro.

Si tu trabajo se basa en la experiencia, búscate otro.

Si ti trabajo no es creativo, búscate otro.

Si tu trabajo no aporta significado, búscate otro.

Si tu trabajo es muy manual, búscate otro.

[...]

Si tu trabajo no te apasiona, búscate otro"


Un libro clave, cuya entrevista haremos el día 7 de enero a las 13:00 en Punto Radio y que podrás ver posteriormente en este blog.


Sergio Fernández

lunes, 14 de diciembre de 2009

270 | Cuida los detalles

El pasado viernes, con motivo de una reunión improvisada de última hora, estábamos cerca de un hotel y decidimos ir allí. Nada más entrar, se me acercó el que supongo que sería el responsable de la cafetería del mismo y me pregunta si me puede ayudar.

Le digo que estoy buscando un lugar silencioso y tranquilo donde poder desarrollar una entrevista.

Lo asombroso viene cuando no sólo nos buscó una excepcional y tranquila dependencia de la sexta planta sino cuando nos acompañó mostrando una simpatía excepcional.

Desconozco si a este hotel le afectará la crisis, pero lo que sí que sé es que a mi en una sola visita me han fidelizado. El hotel es el Puerta Madrid y el trato me pareció tan excepcional que he pensado que merece la pena contarlo aquí.

Hacer las cosas bien cuesta aproximadamente lo mismo que hacerlas mal y es diez veces más satisfactorio. Estoy seguro de que este señor se lo pasa mejor y es más feliz en su trabajo que si hiciera las cosas a desgana. 

Yo soy de los que creen que no existen tareas pequeñas o insignificantes y me aplico y trato de ser excelente en todo lo que hago, ya sea cocinar, charlar con alguien o escribir este blog. No siempre lo consigo pero lo hago lo mejor que puedo. Como norma de vida.

Hay un texto de Luther King que me parece especialmente brillante, que mencioné el pasado miércoles en el programa de radio de Pensamiento Positivo y que dice:

"Si un hombre está llamado a barrer las calles debería barrer las calles igual que pintaba Miguel Ángel, componía Bethoven o escribía Shakespeare. Debería limpiar las calles tan perfectamente que los moradores del cielo y de la tierra se detuvieran para decir: aquí vivió un barrendero que hizo bien su trabajo."

Sergio Fernández

miércoles, 2 de diciembre de 2009

263 | El miedo te derrota antes de luchar

Esta mañana Joaquín Lorente, autor de Piensa, es gratis,  ha dicho una esta frase en el espacio de radio de Pensamiento Positivo, me ha gustado y simplemente la quería compartir contig: El miedo te derrota antes de luchar.

El video del programa lo subiremos en unos días.

Sergio Fernández

martes, 1 de diciembre de 2009

262 | Tengo una cabezonada

Desde hace cuatro años no paro de pagar cada vez más y más impuestos por vivir en Madrid.

El problema no son los impuestos sino lo que recibo a cambio... ¿Qué recibo?

Una campaña publicitaria pagada con mi dinero ante la que no puedo sino quitarme el sombrero por su magistral ejecución y rematada con un slogan fabuloso: Tengo una cabezonada.

Hoy lo digo pública y claramente: estoy cansado de pagarle las obras a los amigos del señor Gallardón.

Primero nos empezaron a cobrar por aparcar y no sólo a mi sino a cualquier persona que viniera a visitarme. Mi barrio ha mejorado en este sentido para los residentes pero yo me malicio que no lo han hecho por esto.

Después, apenas dos años más tarde, pasamos de pagar alrededor de 60€ de Vado permanente al año a cerca de 500€. Calcula el porcentaje de subida y después multiplícalo por los miles de vados permanentes que hay en Madrid. Siento algo entre la nausea y la admiración por tomar una medida como esta y ser capaz de seguir en el puesto sin despeinarse.

Después empezó la persecución con los radares. De los que hoy la prensa ha informado que instalan más. Esta vez en los semáforos. Y yo me sigo maliciando que no es por nuestra seguridad.

Después ha venido la persecución al ciudadano. El otro día me pararon por ir hablando por el móvil en bicicleta por la calle Montera, que es peatonal. Supongo que será delito pero no le veo yo el delito a que un señor hable por teléfono por una calle. Al final al señor se dio tanto vergüenza a si mismo de lo grotesco de esta situación que me dejó marchar. Y creo que todos podríamos enumerar entre nuestros conocidos algún ciudadano de orden que ha sido multado o bien directamente o bien por su vehículo, algo que siempre es mucho más elegante.

Ahora ha venido la tasa de basuras... ¿Cuál va a ser la próxima, señor Gallardón? Creo que como ciudadanos, y esto aplica lo mismo si vives en Madrid que si vives en otro pueblo, hemos cedido demasiado poder a nuestros políticos... ¿Cómo es posible que no votemos en referendum si queríamos esa obra faraónica de la M-30 y de paso endeudarnos más de 30 años? ¿Cómo es posible que todos estemos tan preocupados de mirarnos el ombligo que permitamos que sucedan estas cosas?

Cuando esta mañana he pagado la tasa de basuras me he acordado del famoso poema de Bertold Brecht que dice:

Primero cogieron a los comunistas, 
y yo no dije nada por que yo no era un comunista. 
Luego se llevaron a los judíos, 
y no dije nada porque yo no era un judío. 
Luego vinieron por los obreros, 
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista. 
Luego se metieron con los católicos, 
y no dije nada porque yo era protestante. 
Y cuando finalmente vinieron por mí, 
no quedaba nadie para protestar.

Tan sólo espero que reaccionemos ya porque falta nos hace como sociedad. Y esto es tarea de cada uno de nosotros, no mañana, sino hoy.

Sergio Fernández

lunes, 23 de noviembre de 2009

256 | Un regalo de cumpleaños...

Hace unos días, en una conversación fruto de una estimulante conversación bajo el cielo azul intenso de Madrid, surgió una idea: ir tomando notas de las cosas que he ido aprendiendo en la vida estos últimos treinta años para después reunirlas en un libro y regalarlo a los asistentes a mi fiesta de cumpleaños.

Lo que empezó como un pequeño juego ha ido creciendo y la verdad es que no sé si se convertirá en un libro o qué haré con ello, pero de momento estoy disfrutando como un niño anotando cada día observaciones que hago en torno al tema "¿Qué he aprendido estos años por aquí?".

Mientras decido qué hago con ello, y aprovechando que hoy es mi cumpleaños, te regalo cinco de estas conclusiones de vida:

- Hay momentos en la vida de extrema lucidez. Es responsabilidad de cada uno no dejarlos pasar como si nada. Esos momentos, si les dejamos el hueco necesario pueden ser los mejores oráculos, asesores y amigos.

- He aprendido a no arrepentirme de cosas que hice en el pasado; siempre he actuado de la mejor manera con respecto al marco de referencia que manejaba en cada momento. Hoy lo haría de otra manera pero eso da igual porque en aquel momento lo veía de aquella forma y lo único que importa es ¿Lo hice de la mejor manera posible? Si la respuesta es sí, descansa tranquilo. 

- O vives como piensas o acabarás pensando como vives. Es imposible mantener una diferencia significativa entre ambas opciones en el largo plazo y seguir viviendo conectado. 

- Con frecuencia me pregunto qué es lo que ha hecho que yo sea como soy. Aunque cada vez lo tengo menos claro, sí que creo que hay algo que ha marcado toda la diferencia y es la confianza que han depositado en mi.

- La única asignatura real de la vida es aprender a amar y a dejarse amar.

Sergio Fernández

martes, 17 de noviembre de 2009

253 | Ágora y Muro de Berlín

Hace dos fines de semana tuve ocasión de ver Ágora, la última película de Alejandro Amenábar.

No me importa decir públicamente que no soy amigo de las grandes superproducciones y esta en concreto ha costado alrededor de 50 millones de euros. Sin embargo, fueron dos los motivos que me impulsaron a verla. El primero es que varios amigos me hablaron bien de la cinta. 

El segundo es que el hecho de que esta película esté encontrando problemas de distribución en Estados Unidos tenía que significar algo... ¡Y vaya si es así!

La película está ambientada en la Alejandría de finales del Siglo IV. Momento en el que las revueltas religiosas ponen en peligro la biblioteca de Alejandría. Allí, la astrónoma Hipatia, una de las protagonistas de la película, quiere conservar la sabiduría del Mundo Antiguo.

Hasta aquí, una película más en la que se han gastado una pasta en decorados.

Lo interesante viene cuando la película hace una crítica a lo que supuso el cristianismo frente a la sabiduría del mundo antiguo. La película habla de los dogmas frente a la ciencia; del fanatismo frente al respeto; de la intransigencia frente al diálogo; del discurso de Jesús frente a los que se adueñaron [aún hoy] de éste...

Y esta mañana, en una conversación sobre el peligro del Pensamiento único, ese que tanto se lleva hoy en día por mucho que digan lo contrario, recordaba una anécdota que me sucedió la semana pasada. 

El lunes 9 de noviembre participé en la madrugadora Tertulia Capital, de Intereconomía. El tema del día era lógicamente el aniversario de la Caída del Muro de Berlín. Yo lo que dije es que cualquier caída de cualquier muro, cualquier recuperación de libertad de una persona siempre merecía celebración, pero que la fecha podría ser buena ocasión para preguntarse si de este lado del muro lo estábamos haciendo tan bien. A lo mejor es momento para preguntarnos si este modelo que damos por sacrosanto y que parece no admitir crítica alguna es el mejor posible o requiere de alguna mejora. En la película Ágora se observa que la semilla de todos los males radica en la ausencia de crítica con respecto a lo que uno cree o piensa. 

Creo que la crisis actual podría ser una excelente oportunidad para plantearse qué hemos hecho bien y qué hemos hecho mal. No sólo como sociedad sino cada uno de nosotros. Para mi está claro, el cambio sólo vendrá cuando cada uno de nosotros a nivel individual cambie de nivel de conciencia.

Y películas como Ágora nos muestran de manera clara cómo uno de los objetivos del Poder, en cualquier momento, ha sido siempre imponer unos dogmas para mantener el status quo. Me ha gustado tanto la película que voy a empezar las gestiones para llevar a su director, Alejandro Amenábar, a la radio para charlar con él sobre la película y su mensaje.

Sergio Fernández

martes, 27 de octubre de 2009

239 | Tendrías un verdadero problema

Ayer, tras una interesante y sincera conversación, una persona me dice que ha practicado un ejercicio que consiste en irse a un parque a no hacer nada y que lo ha hecho durante mucho tiempo todos los días y que esto le ha cambiado la manera de ver la vida y que en cierto modo le ha cambiado el paradigma.

Impresionante.

Y aunque sé que muchas personas practican a diario meditación [aunque para ser sinceros yo no conozco a tantas], esto de ni tan siquiera meditar me gusto. Me pareció un reto esta práctica de acercarse a un parque a no hace nada durante una hora o algo más todos los días.

Admiro especialmente a las personas que se toman en serio su vida y que hacen lo que está en su mano para crearse una vida mejor. 

Lo que más me gustó fue el comentario que posteriormente me hizo esta persona: Tendrías un verdadero problema si no puedes estar contigo mismo todos los días un rato.

Y esto es lo que hoy quiero compartir contigo porque este ejercicio me resonó y me pareció que podría parecerte interesante conocerlo... ¿Tendrías algún problema para estar durante meses sólo contigo mismo sin hacer nada de nada durante un rato cada día?

Sergio Fernández

martes, 20 de octubre de 2009

235 | No beses, no des la mano, di hola

Cada día tengo menos fe en el sistema médico oficial. Estoy dispuesto a cambiar mi opinión, también lo aviso, pero hoy por hoy es así.

Me lo han demostrado cuando alguna vez que he ido al médico no han sido capaces de ver que soy un todo, que si tengo una dolencia o enfermedad, ésta posiblemente se encuentre relacionada con alguna otra parte de mi cuerpo o con alguna emoción o pérdida o exceso o carencia o con lo que sea. 

No me fío de personas que sí o sí te recetan medicamentos. No creo en los medicamentos, pero sí que creo en la capacidad de mi cuerpo y de la naturaleza para restablecerse de una enfermedad. Creo en la sabiduría ancestral de mi cuerpo más que en los laboratorios farmacéuticos.

Reconozco que me gustaría que mi mecánico y mi médico se rigieran por principios operativos diferentes. Cuando llevo el coche al taller, el señor arregla la pieza, o la cambia [que ahora está más de moda] y no lo relaciona con ninguna otra parte del coche. Exactamente lo mismo que hacen algunos médicos. Lamentable.

Pero lo que me ha hecho tomar la decisión de escribir este post es un cartel que pude ver hace unos días [supongo que seguirá estando] en el Colegio de Médicos de Madrid [C/ Santa Isabel] que decía:

NO BESES, NO DES LA MANO, DI HOLA

¿Pero... hemos perdido el juicio definitivamente?

Estimados señores médicos de Madrid, no sólo pienso seguir besando, no sólo estoy firmemente decidido a seguir dando la mano sino que me parece un desatino y una irresponsabilidad por su parte poner un cartel como este en la calle. Entiendo que el negocio está en vender medicamentos y en hacernos a nosotros consumidores crónicos de estos pero en mi opinión no hay mejor medicina que dar besos y dar la mano y no hay peor remedio que sembrar el miedo. Ni siquiera creo que lo hagan con mala intención pero me parece una monumental irresponsabilidad este cartel.

Yo no sé que piensas hacer tú pero yo lo tengo claro: pienso seguir dando la mano, voy a continuar dando besos y también cuidando mi sistema inmunológico para no tener [que no lo haré en ningún caso, eso por supuesto] que vacunarme de esta último invento para sembrar el pánico llamado gripe A.

Sergio Fernández

lunes, 19 de octubre de 2009

234 | Tengo una pregunta para usted

El pasado viernes asistí a la charla que Aitor Zárate ofreció en Madrid llamada Espabila y gana dinero con la crisis, título de su último libro. La charla, de casi cuatro horas de duración, se centra en intentar hacer un cambio de paradigma en los asistentes para que se den cuenta de que hay otras maneras de hacer las cosas y de ver la realidad. Sólo por eso ya merecería la pena. Pero es que además la charla transmite toda una filosofía de vida.

Precisamente la semana pasada estuve leyendo algunos libros de Aitor Zárate [El factor K y Mueve tu dinero] y como me enteré, [de nuevo por pura casualidad y gracias a un email de una seguidora del blog: ¡gracias!], de que ofrecía una charla en Madrid pues decidí pasarme no sea que tanta casualidad quisiera decirme algo.

De la charla, motivante, directa, estimulante y honesta, me quedo con una idea que comparto hoy contigo:

Se trata de una anécdota de la película En busca de la felicidad. Esta película cuenta la historia de Christ Gardner y de cómo pasó de la más absoluta pobreza y de dormir con su hijo en los baños del metro a trabajar para una sociedad de inversiones en bolsa. Hay una parte de la película, que he visto este fin de semana, en la que Will Smith le pregunta a una señor que sale de un flamante Ferrari rojo ¿Qué es lo que hace y cómo lo hace?.

Para mi este hecho no puede ser más elocuente: pregunta a quién sabe, deja de elucubrar, acércate a quien sea bueno en algo. Si tu deseo de saber es honesto, observarás cómo te llevas más de una sorpresa con esta actitud de preguntar a los que saben o a los que han alcanzado a una meta igual o similar a la que tu persigues.

Pregunta a los que saben y, por supuesto, deja que te pregunten si eres tú quien sabe de algo. Compartir el conocimiento es, desde mi punto de vista, una de nuestras obligaciones como humanos.

Sergio Fernández



miércoles, 14 de octubre de 2009

233 | Un billete de lotería

Ayer me acerqué a por unos libros a la Gran Vía. Estoy poniéndome las pilas estos días con varios autores y como me quedé sin munición me acerqué a por nuevos refuerzos.

Cuando haya concluido la lectura de su obra, ya la comentaré. De momento adelanto que son Aitor Zárate y algunas obras aún pendientes de Shakespeare. 

En cualquier caso, lo que quería comentar es que me llamó profundamente la atención que junto a la librería a la que me disponía a entrar hay una administración de loterías. Lo curioso es que había una larga fila para adquirir billetes de lotería. Y cuando hablo de larga, hablo de larga.

Y a mi, que cuando veo una cola ya me pongo a sospechar de antemano, sólo se me ocurrió una pregunta: ¿Por qué todas estas personas que obviamente quieren mejorar algo de su vida hacen cola para comprar un billete de lotería pero no se molestan siquiera, ya no digo en comprar, sino en mirar
el escaparate de la librería que está apenas a unos 20 metros de allí?

¿Estás haciendo lo que tienes que hacer HOY para acercarte a vivir la vida que deseas? Si estás comprando billetes de lotería para acercarte a la vida que deseas, tengo que decirte [alguien tiene que decírtelo] que estás arruinando una oportunidad única: tu existencia.

Si crees que lo único que puedes hacer para acercarte a la vida que quieres es comprar billetes de lotería, eso es que no has tomado conciencia del poder que tienes, de la energía con la que todos los seres humanos contamos. De tu energía, de tu poder. 

Para acabar sólo una idea: hay más poder en una persona, en ti sin duda, que en todos los billetes de lotería del mundo. De lo que se trata es de encontrar la manera de poner ese poder en marcha. Y cuando lo hagas, te reirás de los billetes de lotería. Y yo además estaré muy orgulloso de tu hallazgo.

Sergio Fernández


miércoles, 7 de octubre de 2009

230 | A mi me funciona...

Para mi, la manera de ser de la mascota de alguien me da mucha información, de carácter intuitivo, eso sí, sobre cómo es esa persona. 

Para mi, la manera en la que me trata una secretaria o asistente me da mucha información, también intuitiva, sobre cómo es la persona a la que representa.

Para mi, la forma en la que una persona trata a los camareros me da una idea ligera de cómo es esa persona.

Sé que no puedo demostrar, aunque tampoco lo pretendo, que esto es así. Sólo digo que a mi me da, con frecuencia, ciertas pistas.

Sergio Fernández