miércoles, 14 de enero de 2009

91 | Cincuenta años y corbata

Es la segunda vez que me pasa esta semana.

Ayer una persona me comenta que piensa que tiene ilusión pero que le falta experiencia para poder hacer lo que quiere hacer.
Otro que se lo ha creído, pienso.

No seré yo quien desprecie el valor de la experiencia pero sí que diré que pienso que está sobrevalorada.

La experiencia la han puesto de moda los señores con corbata que gobernaban el mundo hasta hace poco. Los que tienen el poder ponen las reglas, así que si tienes cincuenta años y llevas corbata, impones y haces pensar a los demás que lo importante es tener experiencia y llevar corbata.

Pero hay buenas noticias: esto está cambiando y beneficia a todos los que no tenemos cincuenta años ni llevamos corbata a diario.

Los valores del nuevo siglo son otros. Personas sin experiencia se comen el mundo cada día y todo porque son capaces de emplear la imaginación, porque se han dado cuenta de que siendo la experiencia importantísima, no es imprescindible para lograr buenos resultados en el ámbito laboral.
Es toda esa gente que no está dispuesta a pasar veinte años en una empresa para que le aumenten el sueldo lo suficiente como para poder comprarse una caja de cacahuetes. Es toda esa gente que usa la imaginación y deja de repetir lo que su jefe, posiblemente de cincuenta años y con corbata, le ordena cada mañana.
La imaginación es, en mi opinión, más importante que la experiencia, más aún en un mundo cambiante como el que vivimos. Y si a esto le sumas un poco de ilusión, como la que ayer me afirmaba que tenía esta persona, definitivamente podemos empezar a caminar sin experiencia.

¿Tiene usted 20 años de experiencia o un año de experiencia repetido veinte veces?

Y esto aplica a la vida personal también.

Sergio Fernández

5 comentarios:

Manuel Jiménez dijo...

Es util poner la experiencia en su sitio correcto.
La experiencia en si, libera recursos para realizar otras actividades. Es decir, si tienes experiencia en escribir una carta comercial podrás rápidamente redactar otra a una velocidad mucho mayor que la persona que no tiene experiencia y así poder dedicarte a otras tareas, con lo cual aumentas tu efectividad.

Otra cosa es la calidad de la experiencia. Si simplemente haces un copiar y pegar de otra carta sin tener en cuenta a quien se la diriges, la experiencia es una pura repetición pero no un aprendizaje continuo.
Sin embargo, si usas tu experiencia en la repetición, verificando con la persona a la que se la diriges que es la carta comercial adecuada, se habrá producido un aprendizaje en la repetición y un uso efectivo del tiempo.

Ascen dijo...

Me parece muy acertada tu aportación, Manuel.
Yo suelo decir que "es cómodo" tener experiencia, usas con más eficiencia los recursos y queda tiempo para: compartir, analizar otros enfoques, aprender, cambiar, ... o simplemente disfrutar de relaciones interpersonales, realizar tareas menos visibles necesarias para saber por donde andamos, analizar, ... (recuerdo un proverbio que dice algo así como "De que sirve correr, si vamos por el camino equivocado")
La capacidad, la ilusión y las ganas de hacer son elementos valiosos que pueden darse en mayor o menor medida, tanto en personas sin experiencia como en experimentadas.
Creo que hay "personas" y además hay "momentos en la trayectoria de las personas", en que los intereses confluyen con más, o menos intensidad, en la parcela laboral de nuestras vidas, así que ... prefiero no generalizar en base exclusivamente de la experiencia.

Anónimo dijo...

La experiencia está bién, siempre que no limite tus movientos. Muchos tienen miedo a hacer algo nuevo, por miedo a fracasar y se escuda en que no tiene experiencia. Hay que tener ilusión en la vida y echar hacia adelante, la experiencia se obtiene poco a poco pero si no nos vomemos nunca la obtendremos.

Esther dijo...

Yo cambiaría la palabra experiencia de algunos procesos de selección y demandas empresariales por ganas de experimentar. Las ganas de experimentar predisponen a pensar que la otra persona está motivada por aprender, activa y dispuesta a trabajar en algo nuevo, que suponga más o menos esfuerzo. Cuando pienso en experiencia, y esto es una opinión muy personal, lo relaciono con comodidad, miedo al cambio, sedentarismo, pero también con sabiduría, constancia, saber hacer, voluntad. Pues el que adquirió experiencia pasó por etapas de búsqueda, de novedad y puede que cada día siga ilusionándose por hacer lo que hace. No está mal llegar a tus cincuenta con una carrera por detrás llena de momentos...que al fin y al cabo, son experiencias.

José Ricardo Fernández dijo...

Pues no estoy muy de acuerdo. Quizá es que uso la imaginación y la experiencia.

En este artículo del estupendo Sergio hay un camino dual en la expresión de las modalidades. Se mezcla los conceptos en cada párrafo; de tal manera que los buenos parecen los malos y los malos no se sabe quiénes son.

Mucha doctrina sí; pero no hay que aleccionar tanto porque acabaríamos escribiendo el "Mein Kampf"

La experiencia pertenece al campo de los códigos de uso. La imaginación lo es del de los arbitrarios, entendiendo como arbitrario lo que pertenece a la libre decisión, la libertad.

Por eso es muy importante la imaginación. Está en el terreno de la decisión.

Los hombres con corbata saben mucho pero ignoran demasiado.

Un abrazo, Sergio.