lunes, 27 de abril de 2009

148 | Días zen

Un amigo me comentaba recientemente que a un coche que tenía hace algún tiempo se le estropeó el claxon y que eso le convirtió en un conductor zen.
Si otro coche, me comentaba, le cerraba en doble fila, lo único que podía hacer era esperar a que la persona decidiera acercarse a quitar el vehículo. Si alguien se paraba en medio de la calle a hacer carga y descarga, por ejemplo, no podía pitar para avisar de que él estaba esperando, sólo le quedaba respirar hondo y esperar.
Pues bien, algo parecido me ha pasado a mi esta semana, a la que ya he bautizado como semana zen.
El pasado martes, mientras preparaba un proyecto, mi ordenador decidió unilateralmente dejar de funcionar. Cuando lo llevé a la tienda y tras 24 horas de espera me dieron el fatal diagnóstico: muerte súbita de no sé que pieza que hacía inútil intentar repararlo. Y encima [sic] tuve suerte porque cinco años no le dura a nadie un portátil...

Así que armado de paciencia y de actitud zen e indignado con una sociedad que puede llegar a la luna pero a la que los ordenadores le duran cinco años en el mejor de los casos, sali a comprar otro ordenador. El problema no reside ahí, ni siquiera en el atraso de trabajo acumulado por carecer de ordenador durante dos días sino en que el nuevo ordenador venía con Windows Vista instalado.

En la práctica esto significa que todos los programas que venía usando no funcionan en este nuevo sistema operativo lo que me ha hecho perder no sé cuántos días más intentando solucionar este pequeño contratiempo. Ahora ya sé que como mi amigo, la tecnología, o mejor dicho la falta de ésta, nos puede convertir en personas mucho más zen, en personas que aprenden a fluir con el momento. 
Y por ello quiero dar las gracias a mis maestros de Windows que me han convertido en una persona infinitamente más zen estos últimos días.

Sergio Fernández

5 comentarios:

Rozalén dijo...

Por alusiones! Lo positivo de todo ello es que aprendí a pitar mucho menos. Y ahora quizá hayas aprendido a depender menos del ordenador. Cómo era eso de "mira tu correo sólo 2 ó 3 veces al día..."

Anónimo dijo...

yo lo miro mucho mas por desgracia, y odio los ordenadores porque entre ellos y la sociedad te hacen dependiente, bueno no, a final el que te haces o no dependiente eres tu, pero..bt q mi movil lo buscan aun los del museo arqueologico como su pieza mas valiosa. besos. bego.

Espiral dijo...

Esto de respirar hondo... bueno, es algo que acabas haciendo mecanicamente cuando decides revelarte contra todas esas cositas que parece que van en tu contra. Pero que en el fondo te están haciendo un favor!!

Besos, me encanta tu blog!

Ascen ;) dijo...

Hola a todxs!
Sergio, me alegro de tu reincorporación a Pensamiento Positivo, ya lo echaba en falta.
Esta bien esta aceptación y búsqueda activa de ventajas de las situaciones inicialmente "molestas" o "contrarias a lo deseado, ...".
Respecto a la dependencia, muy acertado el comentario de Bego.
Besos

José Ricardo Fernández dijo...

Parece ser que tenemos que acostumbrarnos a otro modo de vida radicalmente distinto del que ha usado la Humanidad desde sus orígenes.

Hoy he leído en "El País" (punto com, por supuesto) que hay páginas que hacen los deberes de los niños y que la cultura del copia-pega se aplica mucho en los trabajos escolares. Hasta el punto grotesco de que un chico copió hasta el nombre del autor, que era una mujer :)

Ya no sabemos ni dividir, porque con un botón del teclado sale la calculadora. Y los programas para "revelar" fotos tienen cientos de "plug-ins" para imitar exposiciones diferentes o efectos que antes salían de la imaginación del fotógrafo y de su trabajo durante horas en el laboratorio. Ahora, cualquiera te deslumbra con sus fotos; pero lo malo es que todos los miles de millones de fotos que hay en Internet son tan similares que se pueden clasificar en tres o cuatro grupos.

Además, nos entontecemos mucho. A veces, me quido mirando los correos y no me puedo creer que me estén diciendo: "Ahora su miembro no falta más alegría" Y sigue llegando el "spam" y los mensajes bancarios para que des tus códigos de la cuenta. Y fatalmente redactado y con faltas de ortografía; como: "A sucedido un phising y nesezitamos que vuelba a introducir sus datos"

Por todo eso y más, vamos a tener que volvernos hombre-zen, para no llorar por el camino.

Saludos, Sergio.